La adoro. Y ella sabe por qué.
Por su presencia, por su ausencia, por sus palabras, por sus silencios, por su entrega, por su huida, por sus labios, por sus piernas, por sus ojos, por su canto, por su cabello, por sus senos, por su falda, por su caminar, por su correr, por su dormir, por su soñar, por su despertar, por su hola, por su adiós, por su ventana, por su mirada, por su llanto, por su risa, por su inocencia, por su destreza, por su calma, por su pasión, por su yate, por sus caballos, por su jaguar, por sus joyas, por su herencia, por su palacete, por su padre, por su abuelo, por su banco, por sus acciones, por su colección de arte, por su cadena de boutiques de alta confección, por sus peleterías, por su cartera...
La adoro. Y ella sabe por qué.

Imagen: "El duque y la duquesa de Hamilton" (1969), de Oskar Kokoschka.