Al palomo miope le gusta volar sobre la obra de artistas reconocidos, porque a través de ellos comprueba que la vida es siempre evolución y cambio. Unas veces para mejor y otras para peor, e incluso para nada. Y, en alguna ocasión, se termina volviendo exactamente al punto de partida.

"New York". 1913. Acuarela y gouache sobre papel. 54,5 x 74,7 cm. Museo Nacional de Arte Moderno de París.

Francis Picabia (Paris, 1879), novelista, poeta, pintor, hombre de cine, era hijo de Francisco Martínez Picabia, agregado consular de la embajada cubana, y de una joven francesa, Cécile Davanne, que murió cuando Francis tenía cinco años de edad. De modo que fue educado por su abuelo materno, Alphonse Davanne, fotógrafo y químico, y por su tío Maurice, conservador de la biblioteca de Sainte-Geneviévre de París.
A pesar del esfuerzo y el interés de abuelo y tío, Francis se sintió desde muy niño más atraído por la pintura que por los estudios.
Su desahogada situación económica, su espíritu aventurero, su carácter impetuoso e inconformista que lo acompañaría toda la vida, introducen al joven Picabia en el París bohemio de los artistas, las salas de fiesta, los automóviles, las mujeres... Su posición social (y sus buenos contactos) permitió que sus cuadros pudieran venderse bien.
Con treinta años se casa con Gabrielle Buffet, y cuatro años más tarde expone en Nueva York. Durante todo este tiempo, Picabia escribe ensayos y artículos polémicos, y se manifiesta como un poeta precursor del dadaísmo.
Al estallar la I Guerra Mundial, se refugia en Nueva York. Una depresión acaba con su matrimonio y junto a su nuevo amor, Germaine Everling, se traslada a Suiza, donde conoce a André Breton y otros representantes del surrealismo. En 1924, en Suiza, publicó su novela "Caravanserail" y filmó con René Clair la película "Entr'acte".
Ya recuperado, se establece en la Costa Azul, donde vive con desenfreno, dedicado a las carreras de coches y a navegar en yate con su nueva amante, Olga Mohler. Su estilo pictórico es cada vez más figurativo y llegará a anticipar el pop-art, recogiendo escenas de reportajes fotográficos o secuencias de películas. Siempre renovándose, lo que constituye una característica permanente de su obra.
Cuando acaba la II Guerra Mundial, regresa a París y vuelve al arte abstracto hasta que muere en 1953.

"Tejados de París". 1900. Óleo sobre tela. 28 x 41 cm.
"Efecto de sol en las orillas del Loing". 1905. Óleo sobre tela. Museo de Arte de Philadelphia.
"Vuelvo a ver un recuerdo, mi querida Udnie". 1914. Óleo sobre tela. 250 x 198,8 cm. Museo de Arte Moderno de Nueva York.
"Parade Amoureuse". 1917. Óleo sobre cartulina. 95 x 72 cm. Colección privada.
"Salida de sol". 1924. Tinta china sobre papel. 31 x 24 cm. Galería Piltzer.
"Barcelona". 1927-28. Gouache sobre papel. 87 x 75.5 cm. Colección privada.
"Retrato de Olga". 1934. Óleo sobre tela.
"Autorretrato". 1940. Óleo sobre cartulina. 25 x 48. Colección privada.
"Jueves". 1951. Óleo sobre tela. 46 x 38 cm. Colección privada.