Al palomo miope le gusta, de vez en cuando, recorrer paisajes imposibles: Puentes, arcos, caminos infinitos, luces, sombras, abismos. Son sueños necesarios para recomponer la propia naturaleza del que quiere volar, de quien quiere disfrutar de todas las visiones posibles de la vida.

Y de las imposibles.

Ana García es una pintora que comenzó su andadura artística como dibujante centrada en el dibujo lineal a tinta.

Su obra estaba centrada en el blanco y el negro, en escaleras que nadie podía saber si subían o bajaban, en puentes infinitos, en árboles secos cuyas raíces alcanzaban el centro del pensamiento firme o de la duda. En perspectivas que alcanzaban la cima proviniendo de la nada como origen de una creatividad sin límites.

Líneas rectas que cerraban un círculo de pensamiento mágico.

Poco a poco, las líneas rectas se fueron transformando, y el blanco y el negro dieron paso a la diversidad de colores y a la luz.

En la actualidad, Ana García está especializada en paisajes imposibles. Continúan en sus obras las escaleras infinitas intentando alcanzar los límites irreales; continúan sus árboles expectantes, ahora abiertos a un futuro luminoso; continúan sus arcos que traspasan las fronteras del pensamiento o las columnas que lo reafirman.

Ha añadido música a su obra: pianos, platillos... Somos capaces de percibir el sonido.

Pero ahora el color impregna los lienzos, llenándolos de luz, nubes y cielos que rodean unas imágenes ensoñadoras para transformarlas en paisajes múltiples.

Así titula su exposición: "Paisajes Múltiples".

Podremos ver su obra de óleos y acuarelas en la exposición que en el Centro Cívico "Estación del Norte" (Expressión artística) tendrá lugar entre el 11 y el 29 de septiembre en Zaragoza.