Rosa Blanca.
el 23 feb En: Libros - 1 comentario
En ocasiones, al palomo miope le gusta posarse sobre los libros infantiles, no para recuperar el calor de los tiempos lejanos, sino para acercar su mirada desenfocada a las preciosas ilustraciones que suelen acompañar extraordinarios relatos.
A Roberto Innocenti (Bagno a Ripoli, Italia, 1940), uno de los ilustradores de libros infantiles más reconocidos, galardonado el pasado año con el Premio Andersen por la totalidad de su obra como ilustrador, no le resultó fácil publicar "Rosa Blanca", con textos de Christophe Gallaz. Se trata de un álbum donde la crudeza de la historia que se narra se plasma sobre todo a través de las imágenes hiperrealistas de Innocenti. Una historia demasiado dura para una sociedad que quiere sobreproteger a los niños y que éstos no lleguen a conocer el dolor.
Afortunadamente, Innocenti se encontró con la mirada exenta de prejuicios del ilustrador y editor suizo Étienne Delessert, que decidió publicar la obra.
Sophie Scholl pertenecía a un grupo de jóvenes alemanes que había decidido luchar pacíficamente contra el régimen nazi. El grupo se llamaba "La rosa blanca", y su arma era la libertad de las ideas. Sophie Scholl, su hermano Hans y otros tres compañeros tuvieron un final trágico: fueron capturados por la Gestapo y condenados a muerte.
En esta historia real se basa el libro de Innocenti, protagonizado por Rosa Blanca, una niña alemana que vive en una pequeña aldea durante el nazismo en el poder.
Su vida cotidiana comienza a alterarse con la presencia de tropas y vehículos militares que pasan por su pueblo. Su curiosidad la lleva a seguir a uno de esos camiones. Y en un claro del bosque, Rosa Blanca descubre el horror: un campo de concentración era el destino de quienes iban en el camión militar.
Rosa Blanca entabla relación con un niño prisionero y, a partir de ese momento, la niña visitará varias veces más el campo llevando comida y aliento a los que sufren el encierro.
Al cabo de un tiempo, un revuelo en el pueblo sorprende a Rosa Blanca: las autoridades y los soldados se retiran en desbandada. Rosa decide visitar una vez más el campo de concentración pero cuando llega no encuentra a nadie. El lugar está abandonado.
"Los barracones de madera habían desaparecido y estaba destruida la alambrada. Rosa Blanca dejó caer el bolso con la comida. Se quedó quieta, en silencio.
Se movieron sombras entre los árboles. Eran soldados. Apenas se los distinguía. Para ellos, el enemigo estaba en todas partes. De pronto, sonó un disparo."
La niña no regresó esta vez al pueblo. El crimen de la guerra, absurdo e injusto, se había cobrado una víctima más.
Reflexionando acerca de cómo tiene que ser un libro para niños, Roberto Innocenti dice:
"Los adultos, padres, maestros, los protectores de los niños quieren para éstos las cosas que no hacen daño. Piensan que es mejor que el niño viva en un mundo dulce, mórbido, etéreo, infantilizado, reducido y protegido. Esto ha dado como resultado en el mundo editorial una preferencia por un tipo de ilustración con estereotipos infantilizados, que parece que les da buenos resultados. Así, no corren riesgos. Los niños lo aceptan quizás porque se les ofrece como adecuado a ellos, infantil, pero llega un momento en que se aburren de todo esto porque es siempre lo mismo. Este modo de educar es artificial y al creador le exige poco. Creo que los niños son más inteligentes y valientes. De todas maneras, es difícil decir quién se equivoca y quién tiene razón." Revista CLIJ, Año 9, Nº 87. Barcelona, octubre de 1996.
Imágenes:
1. Portada del libro "Rosa Blanca". Idea y acuarelas de Roberto Innocenti, texto de Christophe Gallaz (Salamanca, Lóguez Ediciones, 1987)
2, 3 y 4. Ilustraciones de Innocenti para el libro "Rosa Blanca".
5. Roberto Innocenti recibe el premio Premio Hans Christian Andersen 2008.
"Los adultos, padres, maestros, los protectores de los niños quieren para éstos las cosas que no hacen daño. Piensan que es mejor que el niño viva en un mundo dulce, mórbido, etéreo, infantilizado, reducido y protegido. Esto ha dado como resultado en el mundo editorial una preferencia por un tipo de ilustración con estereotipos infantilizados, que parece que les da buenos resultados. Así, no corren riesgos. Los niños lo aceptan quizás porque se les ofrece como adecuado a ellos, infantil, pero llega un momento en que se aburren de todo esto porque es siempre lo mismo. Este modo de educar es artificial y al creador le exige poco. Creo que los niños son más inteligentes y valientes. De todas maneras, es difícil decir quién se equivoca y quién tiene razón." 
Imagen:
¡ Cordiales saludos de un Blog-Bitácora amiga ! Toda una muy grata sorpresa tu Blog. En este caso el enfoque sobre el Nazismo es muy educativo, en los más nobles valores universales. La otra Rosa Blanca de aquellos cívicos y jóvenes alemanes de los años 40 contra el Nazismo es otra sincera mirada a la Dictadura NacionalSocialista. ¡ Vaya contradicción en todo y por todo, por ejemplo al mezclar UltraNacionalismo Fascista con unos toques vacios de contenidos, de la ideología Socialista. Tomo buena nota de este excelente escritor "Roberto Innocenti" y su gran libro de Historia para niños. Te felicito por el estupendo artículo, ligado también a un modo de Memoria Histórica. Con mucho gusto difundiré tu Blog. ¡ Espero que estemos en muy buena comunicación ! ¡ Un afectuoso saludo y hasta pronto ! Antonio Ayala