Sólo ella conocía todos sus secretos.

Desde el primer instante supo el significado de la palabra lealtad. Por eso, siempre había cumplido las leyes de la fidelidad, y siempre se había visto tratada con gratitud.

Ahora, después de tantos años, sabía que todos esos afectos habían sido recíprocos.

Y, a pesar de que sentía el dolor inmenso del silencio y la soledad, estaba segura de que sus labios permanecerían para siempre cerrados.


Imagen:  "La muñeca". Jaume Queralt, 1987.